Si copiar fuese tan fácil

Amanecer frente al mar y pretender una instantánea como las de Hiroshi Sugimoto le devuelve a una a la evidencia: si copiar fuese tan fácil, todos tendríamos algo que decir.

Tributo a Sugimoto

Y es que ningún ejercicio tan accesible hoy en día como el de alzar la cámara para recordar las enseñanzas a las que la experiencia creativa nos arroja una y otra vez. Si bien es cierto que antes de poder desarrollar un estilo propio hay que haber transitado el camino de los grandes referentes, no podemos olvidar por ello que es fundamental aspirar a no empeorarlos.

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Me digo que los ídolos son traicioneros: la fascinación que les profesamos nos invita a tomar su rumbo; y ese atrevimiento, a pensarnos capaces de igualarlos.