Pompa y circunstancias

Siempre se había creído una entre un millón. O entre unos cuantos cientos, decenas de miles de sus iguales. No podemos saber cuántos a ciencia cierta, pero sí que muchos de ellos quedaron atrás durante su trepidante escalada hacia lo más alto, en la que toda su generación parecía competir.

De pronto, le embargó la sensación de estar sometida a la mirada y voluntad de una fuerza mayor. Ese extrañamiento, sumado al de su alienante existencia a contrarreloj, le hizo reparar en aquello de que la vida se consume más aprisa cuanto más empeño se deposita en una única idea, preguntándose si, acaso, no sería hora de refrenar esa energía que acababa con la llegada a un lugar del que no se conocía retorno.

Y es que, al igual que se muestra en esos calendarios cósmicos, donde se representa a escala el devenir de un universo del que a la humanidad corresponde apenas el último minuto de un año, la vida de las burbujas de un refresco con gas parece ser menos de lo que ellas podrían creer.

Pompa y circunstancias

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