El jardín de Loli

El jardín de Loli es sinuoso. He estado allí varias veces, aunque ella y yo nunca hemos coincidido mucho. Aún así, sé que ambas estamos de acuerdo en que se trata de un sitio especial, porque hay plantas de muchos tipos que ella cuida con esmero, y todo el jardín en sí es transitable, así que puedes acercarte a cualquier planta y pararte ante ella para que te observe en silencio.

El jardín de Loli tiene, sobre todo, muchas plantas de la familia de los cactus, que son mis plantas favoritas, quizás porque simplemente la palabra “cactus” ya me gusta mucho. Los cactus me gustan además porque son como esculturas: no se mueven aunque sople el viento y, como pinchan, nadie se atreve a hacerles nada, así que lo resisten casi todo. Gracias a eso, incluso yo, que aun gustándome mucho el silencio se me dan muy mal las plantas, puedo tener algún cactus en mi casa sin sentir que encontrará una muerte prematura entre mis manos o las de mi gato.

Una de las veces que estuve en el jardín de Loli, una maceta que estaba enganchada a la fachada posó para mí con estático garbo. Había mucha gente presente pero nadie se dio cuenta de que la planta estaba allí, retándome a fotografiarla como a mí me gustaría creer que lo habría hecho Imogen Cunningham.

Marina Lozano Lax

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s